HEDONISMO SÍ, PERO A LARGO PLAZO

HEDONISMO A LARGO PLAZOEl famoso cuento de “Los tres cerditos” narra la historia de tres cerditos hermanos que vivían en el bosque, hartos de que el lobo les persiguiera para comérselos, decidieron construir cada uno una casa en la que poder permanecer a salvo.

El primero la fabricó de paja, así terminaría pronto y podría irse al bosque a divertirse, el segundo decidió utilizar madera para no entretenerse demasiado e irse a jugar con su hermano y el tercero se esforzó por hacerla de ladrillo para que fuera fuerte y resistente.

Un buen día, el lobo apareció dispuesto a darse un buen festín a costa de los tres hermanos y una vez que estuvo frente a sus casas, sopló, sopló y sopló. No tardó en destruir la de paja y la de madera, entonces los dos cerditos aterrorizados se escondieron en la casa de ladrillo de su hermano.

El lobo intentó derribar la casa de ladrillo pero como no lo conseguía, entró por la chimenea, allí había un caldero con agua hirviendo donde cayó. Salió huyendo escaldado y nunca más volvió a molestarles.

Es evidente que a los dos cerditos que construyeron las casas de paja y de madera les parecía terrible e insoportable la incomodidad de construir una casa más resistente y por eso decidieron dedicar poco tiempo y esfuerzo a trabajar en sus casas e irse a jugar.

Al igual que ellos, muchos de nosotros también tenemos muy poca tolerancia a la incomodidad y de ahí se derivan consecuencias negativas, tanto emocionales (ansiedad, depresión ira…), como conductuales (evitación, escape, procrastinación, adicciones, impulsividad, hedonismo a corto plazo…).

El ser humano tiende a un hedonismo a corto plazo, es decir, que opta por la satisfacción inmediata a sabiendas de que si renunciara a ella en el presente, podría obtener una recompensa mayor en el futuro.

Algunas de las cosas que nos proporcionan placer a corto plazo nos perjudican de alguna manera a largo plazo. No reparamos en sus consecuencias futuras porque pensamos: “¿Por qué voy a dejar de hacer lo que me gusta aunque me perjudique o por qué voy a hacer algo que detesto aunque me beneficie si la vida son cuatro días? ¡¡Tengo que disfrutarla!!”.

La cuestión es que a lo mejor en lugar de vivir solo cuatro días, tenemos cuerda para rato y vivimos cuatro décadas más. Buscar exclusivamente la gratificación inmediata, hace que se refuerce y se consolide nuestra incapacidad de aguantar cualquier incomodidad.

No se trata de renunciar a todos los placeres que nos ofrece la vida y llevar una existencia totalmente austera, sino de disfrutar con moderación en el presente pero con un ojo puesto en el futuro. Si soy diabético y me doy atracones de pasteles, quizá me convendría pensar no solo en el placer que obtengo en el presente sino también en que esa conducta me va a perjudicar a medio y largo plazo.

A veces no queda más remedio que esforzarse y/o pasar cierta incomodidad para disfrutar tiempo después de una ganancia mayor: estudiar para aprobar un examen, hacer ejercicio para estar en forma, pasar un poco de hambre para adelgazar, seguir un tratamiento para superar una enfermedad, hacer terapia para aumentar la fortaleza emocional…

Si vivimos instalados en el hedonismo a corto plazo, solo veremos la incomodidad que en el momento actual conlleva cualquiera de estos propósitos y seremos incapaces de ver las ventajas a largo plazo. Nos quejaremos constantemente del esfuerzo sobrehumano que tenemos que hacer y de lo difícil que nos resulta seguir el régimen, ir al gimnasio… Posiblemente procrastinaremos y finalmente es muy probable que acabemos abandonando.

Conviene, por lo tanto, apostar por el hedonismo a largo plazo, tal y como hizo el cerdito que construyó la casa de ladrillo, él no fue a divertirse con sus hermanos en ese momento porque prefirió invertir tiempo y esfuerzo en construir una casa que le proporcionara seguridad a largo plazo.

Vivir pensando exclusivamente en la satisfacción inmediata nos acarreará sufrimiento a largo plazo. Sin embargo, si apostamos por un hedonismo a largo plazo nos convertiremos en personas fuertes capaces afrontar las situaciones incómodas y frustrantes propias de la vida y, por tanto, sufriremos menos y disfrutaremos más.

 

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Un pensamiento en “HEDONISMO SÍ, PERO A LARGO PLAZO

  1. Sí, el ser humano es perezoso por naturaleza, pero tenemos que esforzarnos por dejar de serlo porque si no, como en el cuento, nos comerá el lobo, que en nuestro caso es la desidia, el aburrimiento, la desilusión, el abatimiento…

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