EL PROCESO TERAPÉUTICO

EL PROCESO DE CAMBIOMuchas de las personas que pasan largos periodos de su vida sintiendo ansiedad, estrés, ira, depresión…, piensan que nada pueden hacer para remediarlo, están convencidas de que simplemente son así y de que esa es su forma de ser.

Por otro lado, también hay quienes creen que, aunque pudieran cambiar y poner freno a su sufrimiento, ya son demasiado mayores para hacerlo. Es importantísimo saber que se puede dejar de sufrir innecesariamente, que está en nuestra mano hacerlo y que, además, es posible conseguirlo a cualquier edad.

El proceso terapéutico, por lo general, no suele ser muy largo pero sí muy intenso. Transformarse en una persona emocionalmente fuerte no es difícil, solo requiere apertura mental y mucha constancia.

No basta con ir a la consulta del psicólogo una vez a la semana o con hacer los ejercicios de vez en cuando, hay que trabajar a diario. Lo mismo sucede si queremos adelgazar, por mucho que acudamos regularmente al endocrino, no bajaremos de peso si no seguimos al pie de la letra sus recomendaciones.

En el proceso de cambio se pueden distinguir dos grandes fases:

FASE INTELECTUAL: debemos tomar conciencia de que somos nosotros mismos los principales responsables de nuestra perturbación.

Para ello es fundamental que entendamos bien el modelo ABC de la terapia cognitiva, es decir, que comprendamos que no es un acontecimiento activador (A) el que provoca nuestro malestar emocional (C), sino lo que nos decimos a nosotros mismos sobre ese evento (B).

Nuestro diálogo interno es el causante de nuestro sufrimiento, por lo tanto, si lo transformamos en un diálogo más racional, nuestras emociones negativas insanas (ansiedad, depresión, estrés, ira, culpa…) se convertirán en emociones negativas sanas (tristeza, arrepentimiento, decepción…), consiguiendo, por tanto, que nuestro malestar se reduzca considerablemente.

Todo esto pasa por trabajar, durante cierto tiempo y de manera constante, las creencias irracionales basadas en exigencias y necesidades, hasta convertirlas en creencias racionales basadas en preferencias y deseos.

Las herramientas que se utilizan para lograrlo son diferentes técnicas cognitivas (debate, imaginación racional emotiva…) que, primero será necesario conocer, y después aplicar.

FASE EMOCIONAL: entender cómo se produce el malestar emocional y saber cómo reducirlo, es requisito necesario para que se produzca un cambio profundo y duradero, pero no suficiente.

Hay personas con amplios conocimientos en TREC pero con una filosofía de vida poco racional. Si queremos convertirnos en personas emocionalmente fuertes y estables no basta con llevar en la cabeza los principios de la TREC, hay que sentirlos en lo más profundo de nuestro ser y eso se logra con trabajo y perseverancia

Por ejemplo, alguien deprimido por no tener pareja puede saber y entender perfectamente que la creencia irracional causante de su malestar es: “necesito una pareja a mi lado, si no, nunca seré feliz” y que lo racional y lógico sería pensar “preferiría tener pareja aunque si no la tengo tampoco es el fin del mundo”, pero si no trabaja su diálogo interno, será imposible que deje de sentirse deprimido por el hecho de no tener pareja.

Que el cambio se produzca a un nivel realmente profundo, solo depende de nosotros. Si trabajamos todos los días con ahínco y cuestionando enérgica y vigorosamente nuestras creencias irracionales, llega un momento, en que el “milagro” se produce y sentimos en consonancia con lo que pensamos. Os aseguro que merece la pena intentarlo.

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