LAS ACTIVIDADES DISTRACTORAS

ACTIVIDADES DISTRACTORAS

Cuando experimentamos emociones negativas insanas como ansiedad o depresión, a menudo recurrimos a determinadas actividades y/o sustancias con el fin de tapar esas emociones. Algunas son claramente perjudiciales (alcohol, tabaco, drogas y conductas adictivas como el juego, comer en exceso…), mientras que otras resultan beneficiosas (yoga, meditación, ejercicio físico, trabajo, lectura…).

Hay que tener en cuenta que las actividades beneficiosas que reducen la ansiedad lo hacen de manera pasajera, es decir que funcionan únicamente como actividades distractoras. Esto quiere decir que en el momento nos proporcionan cierto alivio, pero al cabo de un rato el malestar reaparece. Por lo tanto, si lo que pretendemos es que nuestra ansiedad o depresión se reduzcan de manera duradera, debemos trabajar el diálogo interno irracional causante de esas emociones insanas.

Imaginemos que Carmen, estudiante de medicina, se pone especialmente ansiosa cada vez que se presenta a un examen. En cuanto nota que la ansiedad se le dispara, automáticamente comienza a practicar yoga, de esta manera logra sentirse más tranquila y relajada antes de un examen.

Con esta técnica, Carmen consigue reducir su ansiedad y evita recurrir al tabaco, al alcohol o a cualquier tipo de actividad perjudicial para conseguir el mismo fin, pero no hay que olvidar que esta solución, utilizada de manera sistemática, también produce un efecto poco deseable: el aumento de la baja la tolerancia a la frustración y a la incomodidad.

La práctica del yoga, a pesar de tener muchas ventajas, es mucho menos efectiva que transformar las creencias irracionales basadas en exigencias/necesidades y causantes del malestar (“No debo suspender nunca ningún examen, sería terrible que eso sucediera porque yo sería una fracasada y una inútil…”) en creencias racionales basadas en preferencias/deseos (“Suspender un examen sería un inconveniente pero no algo horrible, preferiría aprobar pero suspender no me convierte es una incompetente…”).

A este cambio de diálogo interno es a lo que Albert Ellis llama la solución elegante, es decir a un cambio profundo y duradero.

Para bajar la fiebre es acertado tomar un antipirético, pero cuando el efecto del medicamento desaparece, la temperatura corporal vuelve a subir. ¿No sería más efectivo tomar, además, antibiótico para eliminar la infección causante de la fiebre?

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Un pensamiento en “LAS ACTIVIDADES DISTRACTORAS

  1. Estoy totalmente de acuerdo con la idea de atajar el problema desde la raíz y no poniendo “parches” que es lo que hacemos cuando, por ejemplo, nos tomamos una cervecita al salir del trabajo, o salimos a fumar para calmar el estrés. Estas son “soluciones” rápidas, pero el causante de ese estrés continúa ahí, y desde luego que está en nuestra mente y en lo que nos decimos ante esas situaciones.

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