EL ABC DE LA TERAPIA COGNITIVA

ABC TERAPIA COGINITVA

Las bases de la Terapia Racional Emotivo-Conductual (TREC) se asientan sobre el pensamiento del filósofo estoico Epícteto en el siglo I d.C.: “No nos afecta lo que nos sucede, sino lo que nos decimos acerca de lo que nos sucede”.

Esta idea es la piedra angular del modelo ABC propuesto por Albert Ellis para explicar por qué ante una misma situación dos personas sienten emociones diferentes y actúan de manera distinta.

Los tres componentes básicos de este modelo son los siguientes:

-A: Acontecimiento activador.

-B: Creencias y pensamientos sobre A.

-C: Consecuencias emocionales y conductuales.

Un acontecimiento (A) generará en nosotros un pensamiento (B) acerca de ese hecho y el pensamiento desencadenará unas consecuencias (C), éstas pueden ser emocionales  (Ce) y/o conductuales (Cc).

Por ejemplo, Juan intuye que le van a despedir de su trabajo (A), piensa que este hecho es algo horrible, una desgracia, lo peor que le podía pasar (B), y a su vez ese pensamiento irracional le produce sentimientos de angustia, ansiedad y depresión (Ce), que muy probablemente le bloquearán a la hora de  ponerse a buscar empleo (Cc). 

Sin embargo su compañero Pedro, el mismo acontecimiento, sospecha de despido (A), lo considera algo malo, pero no una tragedia y ni mucho menos lo peor del mundo (B), a partir de ese pensamiento racional sentirá tristeza y pesar (Ce), y se pondrá en marcha para encontrar un nuevo trabajo (Cc).

Vemos que, aunque el acontecimiento activador es el mismo para los dos, los pensamientos son muy distintos y, por consiguiente, también lo son las emociones y las conductas que se derivan de ellos. En ambos casos, las emociones son negativas, lo cual es lógico si entendemos que quedarse sin trabajo, sobre todo en tiempo de crisis, no es algo positivo, alegrarnos sería de estúpidos.

La diferencia radica en que la angustia, la ansiedad y la depresión que experimenta Juan son emociones insanas y nada funcionales (nos paralizan y no contribuyen a que tomemos las decisiones adecuadas), mientras que la tristeza y el pesar de Pedro son emociones negativas sanas y funcionales (nos ayudan a conseguir nuestros objetivos).

Hay quien puede pensar que Juan es así y que nada puede hacer para que sus pensamientos o creencias irracionales se parezcan a los racionales de Pedro. Si creemos eso, estamos muy equivocados, Juan y sólo Juan es el dueño de los pensamientos que componen su diálogo interno, sólo él puede decidir qué pensar y, por tanto, cómo sentirse.

Por lo tanto, somos nosotros mismos, en gran medida, los responsables de nuestras perturbaciones emocionales y eso es una buena noticia porque en nuestras manos está gozar de una buena salud mental, para ello debemos cuidar nuestro diálogo interno, es decir, lo que nos decimos a nosotros mismos acerca de cualquier acontecimiento.

Generalmente nuestro discurso mental está repleto de exigencias hacia nosotros mismos, hacia los demás y hacia el mundo, son los llamados “debos” (debo hacerlo todo muy bien, los demás me deben tratar siempre con respeto y consideración, y las cosas en la vida me deben resultar cómodas y fáciles), y si esas exigencias no se cumplen, exageramos pensando que es algo terrible y que no lo podemos soportar, además nos condenamos a nosotros, a lo demás y al mundo por ello.

El diálogo interno de Juan sería algo parecido a esto: “Seguro que me despiden, eso no debería pasarme, si sucede sería algo horrible, no lo podré soportar. Soy un fracasado y un inútil, y el mundo es un asco“.

El objetivo de la terapia cognitiva es precisamente combatir con argumentos lógicos las creencias irracionales (exigencias o “debos”, tremendismo, no-soportantitis y condenación), y sustituirlas por otras basadas en preferencias.

Juan puede acabar con sus creencias irracionales y lograr un diálogo interno como el de Pedro: “Preferiría que no me despidiesen pero si al final sucede tampoco sería algo catastrófico, desde luego hay cosas peores y, sin duda, podría soportarlo, de hecho en mi vida he tolerado adversidades mayores”.

Con esfuerzo y perseverancia todos podemos conseguir un diálogo interno saludable, solo entonces las emociones sanas nos acompañarán y dejaremos de sufrir innecesariamente.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s