LA FORTALEZA EMOCIONAL

FORTALEZA EMOCIONALHace algunos días, mientras tomaba café con unas amigas, una de ellas comentó: “Por mucho que intentes prepararte para los golpes de la vida, cuando lleguen no podrás evitar sentir dolor”. Estoy totalmente de acuerdo con ella, ante un infortunio (muerte de un ser querido, ruptura sentimental, pérdida del empleo, una grave enfermedad…), no hay preparación alguna que nos prevenga del dolor y del desequilibrio emocional que nos provoca.

Ahora bien, es una realidad que frente una misma adversidad las personas reaccionan de manera muy distinta, unas se hunden mientras que otras salen fortalecidas porque aprenden de la experiencia y desarrollan nuevas habilidades. Lo que hace que una persona se recupere antes que otra, es su fortaleza emocional, es decir, la capacidad para evaluar de manera realista lo sucedido (sin exagerar negativamente ni dramatizar) y para aprovechar las oportunidades que, a pesar de la adversidad, ofrece la vida.

Si nos fijamos un poco en nuestro entorno, encontraremos personas que ante una contrariedad no dramatizan, no la consideran una tragedia, el fin del mundo o una catástrofe, simplemente algo desafortunado o inconveniente. Saben que dicha adversidad no hará que pierdan, aunque transitoriamente se vea reducida, la capacidad de sentirse razonablemente felices. La buena filosofía de las personas emocionalmente fuertes hace que para ellas prácticamente ninguna circunstancia sea verdaderamente terrible.

Una de esas personas es Eva Moral, una triatleta que hace unos meses sufrió un accidente mientras realizaba una prueba con la bicicleta y que, como consecuencia, quedó parapléjica. Vi una entrevista que le hicieron en la televisión poco tiempo después del lamentable suceso y me pareció admirable la serenidad y alegría que transmitía. Cuando la periodista le preguntó si lloraba mucho en los momentos en que estaba sola, Eva se limitó a responder: “Lloraba más antes del accidente. Lloraba por tonterías”. También ha comentado en alguna otra ocasión: “Lo importante es a lo que no damos importancia y damos por hecho. Hay que valorar todo y cada momento”.

Otra persona en circunstancias parecidas es el banderillero Vicente Yangüez “El Chano”, que sufre paraplejia tras una cogida en la plaza. Asumió, sin hundirse, el hecho de que ya no era posible continuar en la profesión. En una entrevista declaró: “La fuerza y el amor por la vida me van a permitir seguir mirando al futuro con alegría. Sé que si no voy a poder andar nunca más hay otras alternativas para seguir disfrutando de la vida y de mi gente”.

Tanto Eva como Vicente tienen como objetivo participar en los próximos Juegos Paralímpicos de Brasil 2016. ¡Mucha suerte a los dos!

Hay muchas personas famosas emocionalmente fuertes de las que nos convendría imitar su forma de pensar, de hecho el modelado es una de las formas más efectivas de aprendizaje del ser humano. Si ellos pueden ser felices a pesar de las fatalidades que están viviendo, nosotros también podemos.

En el próximo post hablaré de tres personas conocidas a las que considero auténticos ejemplos de fortaleza emocional.

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