ACEPTACIÓN VERSUS RESIGNACIÓN

ACEPTACION Y RESIGNACION“Señor, dame la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, valor para cambiar las cosas que puedo y sabiduría para poder diferenciarlas”. Reinhold Niebuhr.

No debemos confundir aceptación con resignación, se trata de dos conceptos completamente diferentes. Ante una circunstancia que no podemos cambiar porque se escapa de nuestro control, lo sano es aceptarla, esto implica asumirla de manera serena, reconciliándonos con ella, sin albergar odio ni malestar. De esta manera la herida que provoca esa circunstancia se cierra y solo queda la cicatriz, esto proporciona a la persona el impulso necesario para levantarse y continuar.

Si por el contrario, nos resignamos ante algo que no está en nuestra mano cambiar, habrá en nosotros resentimiento, hostilidad, rencor y pasividad. La herida no se cierra nunca y lo que sucede es que cada vez nos hundimos más.

Poco tiempo después de terminar la carrera, colaboré durante algunos años como voluntaria en un hospital psiquiátrico, allí conocí, entre otros, a dos residentes, llamémosles Antonio y Alfonso. Ambos llevaban mucho tiempo viviendo en la unidad de crónicos diagnosticados como esquizofrénicos.

Antonio, consciente de que no podría volver a su casa en mucho tiempo, se había resignado a vivir allí. Continuamente se quejaba de todo: del hospital, de la comida, de los otros residentes, de los cuidadores… El enorme resentimiento que sentía le impedía disfrutar ni un solo instante de algo.

Alfonso, aunque vivía en las mismas circunstancias que su compañero, tenía una actitud bien distinta, siempre se mostraba tranquilo y de buen humor. Había decidido aprovechar su estancia en el hospital para hacer cosas valiosas por él y por los demás: participaba en actividades, colaboraba con los cuidadores en todo lo que podía, cultivaba su espiritualidad asistiendo a las misas que se celebraban en la capilla del hospital y ayudaba a otros residentes, por ejemplo, recuerdo que por las tardes acompañaba a un chico sordo-ciego a pasear por el jardín que había en el hospital.

El diálogo interno (y externo) de Antonio era así: “Es horrible vivir encerrado, mi vida no tiene ningún sentido aquí dentro, soy un desgraciado, no soporto ni a los demás ni este lugar…” Por el contrario, el diálogo interno de Alfonso debía ser algo parecido a: “Preferiría estar en mi casa, pero estar aquí tampoco es el fin del mundo, voy a intentar disfrutar de todo lo que pueda dentro de lo posible y si puedo hacer algo útil por los demás lo haré“.

Era evidente que Alfonso había aceptado sanamente la situación y empleaba su estancia allí y su energía para hacer cosas valiosísimas por él y por los demás, mientras que la resignación de Antonio le había arrastrado a un estado de desesperanza cada vez más profundo.

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Un pensamiento en “ACEPTACIÓN VERSUS RESIGNACIÓN

  1. Articulo corto, claro y conciso, muy bueno!!!!

    Tengo una propuesta que hacerte, podrías escribir algo practico sobre creencias limitantes??

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